Nuestros compañeros y sus mascotas

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Las mascotas influyen positivamente en la vida de los seres humanos en lo psicológico, fisiológico, terapéutico y psicosocial; por esta razón, cuando una persona asume el compromiso de cuidar y proteger la vida de una mascota, lo hace considerando que esa decisión marcará su vida.

En esta nota te presentamos a algunos colaboradores y sus compañeros perrunos.

María del Pilar Bellota (Mapi), Generalista Senior de Recursos Humanos, siempre ha sentido un amor especial hacia los perritos. Chavo llegó a su vida el 21 de octubre de 2015, un día antes de su cumpleaños, y desde entonces le alegra los días con sus travesuras. “Cuando me mudé con Franco (mi esposo) le propuse tener una mascota, él no estaba convencido, pero lo pensó y me dio dos condiciones: que sea adoptado y de raza Boston Terrier. Al poco tiempo un amigo me envió el dato de unos cachorros Boston Terrier en adopción; convencí a Franco de visitarlos y, aunque realmente no estuvieron en adopción, él mismo escogió a Chavo, fue amor a primer lengüetazo. Siempre me dicen qué suertudo es Chavo de tenerlos, pero en realidad nosotros tenemos la suerte de tenerlo en nuestras vidas”, comparte Mapi.

La vida de Virgilio Amenero, Analista de Soporte TI en Cañón del Pato, cambió cuando llegó Gio a su vida hace 6 años. El anterior dueño de Gio ya no podía hacerse cargo de él y Virgilio tomó la decisión de adoptarlo cuando tenía 1 año. “Gio es muy cariñoso y travieso, le gusta jugar, que lo abracen, dar vueltas y correr. Cuando no le hacen caso golpea su plato de comida muchas veces. Gio tiene 7 años y es padre de 5 cachorritos. Por el momento, ya que trabajo en Cañón, mi mamá me ayuda a cuidarlo y darle todas las atenciones que necesita, pero cuando estoy en Chiclayo me dedico a pasar tiempo con él, lo saco a pasear y juego con él”, nos cuenta Virgilio.

Ximena Corbetto, Analista de Planeamiento Jr., comparte su vida con Samuel de casi un año y medio. “En septiembre de 2017 decidí tener un perrito nuevamente, yo vivo con mi papá y me pareció una buena idea tener a un compañero de cuatro patas. Samuelito me recibe cuando llego a casa, sin importar la hora él siempre baja a saludarme ansioso por salir a pasear; a pesar de su gran tamaño y aspecto poco amigable es una mascota súper cariñosa y engreída. Desde que lo tengo mi rutina cambió por completo, me levanto más temprano para pasear y jugar con él, además espero con ansias los fines de semana y feriados para estar con él más tiempo. Una vez leí “los perros no son toda tu vida, pero hacen tu vida completa”, y es cierto, a veces nos complican un poco, pero vale la pena el amor y fidelidad incondicional que nos entregan, no tiene precio”, comenta.

Fernando Gómez, Jefe de Recursos Humanos, siempre tuvo mascotas en su casa familiar, desde perros y hasta ovejas; pero desde que se independizó no tenía ninguna porque no sabía si iba a tener tiempo para dedicarse. “En una ocasión me ofrecí a cuidar a Chavo (mascota de Mapi), fueron tres semanas donde cambié mi rutina y me di cuenta que estaba preparado para tener una mascota. Cuando entregué a Chavo sentía que faltaba algo en casa. Me etiquetaron en unas publicaciones de perritos, fui a verlos y ahí que conocí a Koa, que significa Valiente en hawaiano. Educarla me demandó más esfuerzo, destruyó muchas cosas en mi depa; pero vale la pena el esfuerzo y tiempo por todas las alegrías que me da, ella me acompaña incondicionalmente. Muchos me decían que no tuviera una mascota porque vivo en un departamento y el espacio no sería suficiente, pero la verdad es más importante el cariño, atención y tiempo que puedas dedicarle”, agrega finalmente.

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